dibujo de Andrea Carbonatto
Se echa de menos
esos pensamientos y esos versos
cuando uno se descolgaba de las nubes,
mi espacio gira en desarraigo
no escucho ni hablo
solo soy eco del viento
un falso arlequín
un jazmín de jardín caduco,
donde las rimas encubren la aridez
donde la metáfora se hace amuleto
donde el cadáver de mi verbo gime,
pobre poema consumido
en un destino de crepúsculos mutilados,
donde lo diario y vulgar envuelve las horas
no existe utopía para buscar
lo real asuela todo horizonte,
como un monstruo insaciable
como un paisaje de guerras tiranas
no hay lianas donde colgarse
la selva gris todo lo aplasta
hasta la mirada de un ojo enrebelado.
Se echa de menos el labio
la caricia y lo cercano
este llano es desértico canto de sirena,
una melodía desnutrida
una pagana figura esculpida
donde lo iluso solo sabe de muecas
donde lo pedestre es lo que tiene suerte
donde lo fácil reina
donde las calles derraman sus trofeos
donde lo que se apuesta gobierna
como una tormenta que no cesa ni olvida;
mujer y semilla que viene de vuelta
que intenta arar donde lo indiferente brilla.
Lichazul © Elisa



