Te quedaste en mi retrovisor
hurgándome la memoria
la realidad y la rutina
todo me asalta esta mañana con esa insaciable calima.
Podría dibujar en la luna del parabrisas un corazón
-por eso de amarte-, que me supo a óxido y a callejón.
No hay vía doble ni curva en mi carretera
solo un gran stop con el rojo más furioso ...
por qué el adiós se presenta estrepitoso en este día?
Mi esquina difiere en su lejanía
y las bocinas no acusan solidaridad
solo una gran insistencia para dejarte ir de mí.
Lichazul © Elisa



